Estoy subiendo un artículo de este nombre a la sección Descargas, el cual encontré muy bueno.
La permacultura se a poco se está haciendo conocida, en principio más por su enfoque "ecológico" de buscar la armonía con el medioambiente. Sin embargo, a mi modo de ver los desafíos más importantes están en lo que podríamos llamar "permacultura humana": la generación de nuevos modos de relacionarnos entre los seres humanos, y la profunda reforma a los valores que eso involucra.
En el artículo "El futuro del dinero", el autor -economista- plantea que la escasez como valor base de la economía viene a ser una especie de complejo o pulsión que surge por el abandono de los valores propios del arquetipo de la Gran Madre. Como este arquetipo se asocia a la abundancia y la provisión -aportada por la Madre Tierra, la gran proveedora-, su contrapartida es el fantasma de la escasez, el miedo a no tener suficiente. En la manera de funcionar occidental, no es la tierra la que provee, soy yo quien tengo que hacerlo todo. Obviamente, esto determina que oscilamos constantemente entre la ambición (las ganas de tener más, de acumular) y el miedo (el fantasma de no tener para sobrevivir).
Este miedo dificulta la posibilidad de compartir y sinergizar, nos hace desconfiar del prójimo y enturbia las relaciones sociales: el otro puede quitarme lo que es mío, lo que necesito para sobrevivir. El otro no es cooperativo, sino una amenaza.
Quizá parece exagerado, pero la verdad es que en la práctica compartir nos da miedo. Y todo el sistema económico capitalista basado en la propiedad individual se basa en el miedo. Por algo EEUU es también la nación con mayor cantidad de armas en los domicilios -claro, necesito defender lo que es mio, con armas si fuere necesario.
Compartir tiene sus dificultades, eso es innegable. Representa una mayor complejidad, y esa complejidad es más difícil. Sin embargo, la evolución apunta hacia el desarrollo de esa complejidad: las células individuales en algún minuto "deciden" conformar organismos multicelulares, y estos organismos se asocian conformando ecosistemas equilibrados. Pareciera ser que esta es la forma de la vida y la evolución -algún día pondré enlaces a artículos biológicos o de la nueva física, pero al respecto vale la pena leer a Capra o Prigogine, la teoría de las estructuras disipativas.
La mayoría de los individuos nos asustamos ante la palabra "comunidad", y quizá con justa razón. Todos sabemos las complicaciones que tiene incluso la más mínima unidad, la pareja y la familia, y a veces quizá nos decimos "me gustaría vivir solo". Todos escuchamos también ese chiste que dice que un dromedario es un caballo diseñado por un comité. Y acá en Chile en particular, hemos crecido bajo la consigna de que lo colectivo no sirve: es desordenado, injusto (le sirve a los flojos ¿no?), y al final lisa y llanamente no funciona.
Aunque tengamos ese dicho "juntos pero no revueltos", se tiende a pensar que todo lo junto es revuelto, entonces mejor no estar juntos. Con suerte nos alcanza para la familia, pero extenderlo más allá resulta peligroso. Hay que rascarse con las propias uñas, eso es lo que dicen las consignas.
Pienso que ahí está realmente el desafío: hacer comunidad, hacer colectivo. De conversaciones con gente que vive en ecovillas, rescato que lo difícil no está en la tecnología ni en las lucas. Hoy se cuenta con con el conocimiento suficiente para generar algo sustentable con bastante menos esfuerzo que el que implica permanecer en el sistema. El verdadero esfuerzo está más bien en los temas humanos: en los valores y en las prácticas. En atreverse a dar el salto, y ser capaz de sostenerlo. Y principalmente, en agruparse con otros y generar colectivos sustentables, capaces de integrar individualidad y sinergia, diversidad y convergencia, ideales y sentido práctico. Eso implicará necesariamente dejar de lado tanto la ambición como el miedo -las dos caras de la misma moneda-, porque como dijo ya no recuerdo quién, "el mundo alcanza muy bien para cubrir las necesidades de todos, pero no alcanza para las ambiciones de muchos".
Queda el apunte permanente en la sección descargas. ¡Disfrútenlo!



Se trata de una forma de permacultura más evolucionada que integra al ser humano como parte del sistema permacultural y da mayor incapié a la ética del cuidado de la personas, aportando herramientas y nuevos modelos tendientes a subsanar las dificultades mencionadas en el artículo.
En argentina estamos capacitándonos y transmitiendo esta visión.
Un abrazo grande!!!
Me refiero a la permacultura integral.. gracias